La primera vez que cogí una barra de carboncillo prensado sentí exactamente lo que sienten mis alumnos: que ese material era demasiado sucio, demasiado impredecible, demasiado “vivo” para lo que yo quería controlar. Tardé años en entender que ese carácter indomable era, precisamente, lo que iba a darle profundidad real a mis retratos. Y hoy, después de más de una década enseñando dibujo realista, sé que casi ningún alumno llega al negro verdadero sin pasar por el carboncillo.
En esta guía te voy a contar cómo dibujar a carboncillo desde cero, con los tipos que realmente uso, las marcas que he probado en papel 190 g/m² de verdad (Conté à Paris y Cretacolor Nero), y las técnicas mixtas que resuelven el problema clásico: cómo combinarlo con grafito sin que se convierta en una mancha grisácea imposible de rescatar.
¿Qué es el carboncillo y por qué es esencial en el dibujo realista? El carboncillo es un pigmento seco fabricado a partir de madera carbonizada en ausencia de oxígeno, disponible en barras prensadas, ramitas de sauce y lápices. Se utiliza en dibujo realista porque alcanza negros mucho más profundos y mates que el grafito, que conserva siempre un brillo plateado, y permite trabajar grandes superficies rápidamente. Es el material que separa un dibujo “correcto” de un dibujo con presencia.
¿Qué es el carboncillo y por qué lo necesitas para el dibujo realista?
El carboncillo, técnicamente, es carbón vegetal reducido a polvo o compactado. Se obtiene calentando ramas de madera (sauce, brezo, tilo o vid) en un recipiente hermético a temperaturas de entre 400 y 700 °C. Sin oxígeno, la madera no arde: pierde agua y compuestos volátiles, y lo que queda es prácticamente carbono puro.
En el mercado vas a encontrar tres familias principales que conviene diferenciar antes de comprar nada:
- Barras prensadas: polvo de carbón mezclado con un aglutinante (goma arábiga o arcilla). Son más duras, más limpias y ofrecen tonos muy densos.
- Ramitas de sauce o brezo: la forma más antigua y pura. Muy frágiles, muy porosas, se difuminan casi solas.
- Lápiz carboncillo: carbón prensado dentro de una vaina de madera. Más higiénico, más preciso, ideal para detalles.
Cada uno tiene una densidad distinta, un tono distinto y una porosidad distinta. Y esto no es un detalle menor: la porosidad determina cuánto pigmento suelta al papel y cuánto vas a poder difuminar sin que se convierta en polvo.
Históricamente, el carboncillo es probablemente el material de dibujo más antiguo que conocemos. Los primeros trazos en las cuevas de Chauvet (Francia) datan de hace unos 32.000 años y están hechos con carbón. Ya en el Renacimiento, Alberto Durero utilizó carboncillo en su retrato de Willibald Pirckheimer en 1503, y desde entonces no ha dejado de ser el material preferido para el estudio del natural y el retrato.
Tipos de carboncillo según su material y dureza
Aquí es donde la mayoría de mis alumnos se pierden. Compran “un carboncillo” en la papelería del barrio y luego se preguntan por qué no consiguen ni tonos suaves ni negros profundos. La respuesta es simple: no todos los carboncillos sirven para lo mismo.
Carboncillo prensado en barras
Es carbón vegetal molido y mezclado con un aglutinante (habitualmente goma arábiga o arcilla) que se comprime en forma de barra rectangular o cilíndrica. La proporción de aglutinante determina la dureza: cuanto más aglutinante, más duro y menos pigmento suelta.
Cuando yo enseño el retrato de tres cuartos, casi siempre empiezo por aquí. El prensado tiene una ventaja tremenda: no se rompe con solo mirarlo. Puedes apoyar el canto para hacer grandes zonas de sombra sin que la barra se parta cada dos por tres, algo que con el sauce ocurre constantemente.
El tono máximo del prensado es un negro intenso y uniforme, de los que el grafito no alcanza por mucho que aprietes. Es más difícil de borrar que el sauce, así que conviene usarlo cuando ya tienes la composición resuelta.
Carboncillo de sauce o brezo
Estos son los que vienen en cajitas con ramitas de distintos grosores, normalmente entre 3 y 15 mm de diámetro. El sauce (Salix) es la madera más común porque es blanda y produce un carbón muy poroso.
Su gran virtud es también su gran defecto: sueltan tanto pigmento que basta con pasar el dedo para borrar o difuminar. Perfecto para bocetos, primeros planteamientos y para trabajar la abstracción de masas antes de entrar en detalle. Pésimo si quieres precisión.
Yo los uso siempre en la fase inicial, cuando aún estoy decidiendo dónde va cada volumen. Si me equivoco, un trapo seco borra el error sin dejar rastro. Pero para el trabajo final necesito algo con más mordiente.
Lápiz carboncillo
Es el más práctico para trabajos detallados: retratos pequeños, cabellos, pestañas, mirada. Su punta se afila como un lápiz de grafito y ensucia mucho menos las manos.
Dentro de esta categoría hay diferencias enormes entre marcas, y aquí es donde entramos en el terreno de Conté à Paris y Cretacolor.
Las mejores marcas de carboncillo: Conté à Paris vs. Cretacolor
He probado marcas de todo tipo, desde carboncillos de bazar hasta japoneses artesanales. Pero en el día a día del taller, las dos marcas que siempre vuelvo a comprar son Conté à Paris y Cretacolor. Y no es casualidad, tienen razones históricas y técnicas de peso.
Las dos se consiguen sin problema en España: cualquier tienda de bellas artes bien surtida tiene los estuches de ambas, y en Amazon España encuentras las graduaciones sueltas cuando necesitas una dureza concreta y no una caja completa.
Conté à Paris (marca histórica, 1795)
Nicolas-Jacques Conté patentó su método en 1795 en plena Revolución Francesa, cuando el bloqueo británico impedía la importación de grafito de Cumberland. Conté mezcló grafito en polvo con arcilla y horneó la mezcla, inventando de paso el lápiz moderno. Su marca sigue siendo una de las más respetadas para materiales secos.
Pierre Noire
Traducido literalmente “piedra negra”. Es un lápiz de carboncillo muy denso, con una fórmula que incluye pigmento carbón y una cantidad discreta de aglutinante graso. Se comercializa en graduaciones que van del H al 3B.
Cuando lo probé sobre papel Canson C à Grain de 190 g/m², el Pierre Noire HB dejó un negro sedoso, uniforme, con muy poca “chispa” (esos puntitos blancos que aparecen cuando el papel no acepta bien el pigmento). El 2B ya raspaba algo más el grano, pero mantenía la limpieza. Es mi opción para retratos donde necesito control extremo del tono.
Carbono
El Conté Carbono es más duro que el Pierre Noire y algo menos oscuro. Su graduación va del 2H al 3B, y su comportamiento se parece más a un grafito muy blando que a un carboncillo puro.
En mis pruebas con papel 190 g/m², el Carbono HB me dio un tono medio muy homogéneo, ideal para las medias tintas del rostro (frente, mejillas, cuello). No mancha casi nada la mano, algo que agradezco cuando trabajo horas seguidas. Su desventaja: no llega al negro absoluto, aunque presiones.
Charcoal
El Conté Charcoal es carbón vegetal puro comprimido, con muy poco aglutinante. Sus graduaciones van del H al 2B, y aquí ya hablamos de negro intenso, del bueno.
Sobre papel 190 g/m² el Charcoal 2B me dio el negro más profundo de toda la prueba, con un acabado poroso, casi rústico. Pero mancha. Mancha mucho. Y difuminarlo sin llenar de sombras la zona clara requiere práctica y una goma moldeable siempre a mano.
Cretacolor Nero (carbón + cera)
Cretacolor es una marca austriaca fundada en 1790, cinco años antes que Conté. Su producto estrella para trabajo de tono profundo es el lápiz Nero, que no es exactamente un carboncillo: es una mezcla de carbón, cera y hollín negro.
Esta fórmula le da algo que ningún carboncillo puro tiene: adherencia. La cera fija el pigmento al papel de una manera muy estable, lo que significa dos cosas prácticas: mancha menos la mano y es más difícil de borrar. Cuando probé el Nero medio en el mismo Canson 190 g/m², obtuve un negro consistente y limpio, no tan denso como el del Pierre Noire 2B, pero con una mina que no suelta residuo y no ensucia el trabajo.
Ahora, seamos honestas: esa misma cera es su límite. El Nero no se difumina bien con difumino ni con dedo. Se queda donde lo pusiste. Por eso yo lo uso solo en las zonas de negro absoluto donde no quiero perder densidad: pupila, comisura de los labios, línea de las pestañas superiores.
Cómo usar carboncillo en técnica mixta (grafito + carboncillo)
Este es uno de los errores más comunes que veo en mis alumnos: aplican carboncillo primero y encima intentan trabajar detalles con grafito. Resultado: el grafito resbala, no se agarra, y donde debería haber un pelo fino aparece una línea plateada y sucia.
El orden correcto es siempre: grafito primero, carboncillo después.
La razón es física. El grafito tiene brillo metálico y forma una capa muy lisa, casi impermeable. El carboncillo, en cambio, es mate y poroso. Cuando pones carboncillo sobre grafito, el carboncillo se agarra sin problema al grano del papel que queda libre. Cuando lo haces al revés, el grafito no encuentra dónde anclarse porque el poro del papel ya está saturado de polvo de carbón.
Para que entiendas visualmente por qué esto importa, compara los tonos reales que obtuve en mi última sesión de pruebas:
- Grafito 6B: oscuro pero con brillo plateado, siempre grisáceo bajo la luz. Muy resistente al borrado.
- Conté Pierre Noire 2B: negro sedoso mate, claramente más profundo que el grafito. Difumina bien.
- Conté Charcoal 2B: el negro más profundo de la prueba, mate y poroso. Mancha con facilidad.
- Cretacolor Nero medio: negro intenso y limpio, algo menos denso que el Pierre Noire. Muy adherente, poco difuminable.
Cuando yo hago un retrato en técnica mixta, empiezo siempre con grafito HB para el encaje y las estructuras óseas. Luego construyo medias tintas con grafito 2B a 4B. Y solo cuando la composición está resuelta al 100% entro con carboncillo: Pierre Noire para las sombras generales, Charcoal para los negros profundos y Nero para los puntos de máximo contraste.
Si quieres practicar este orden en rasgos concretos, tengo dos guías con el mismo método paso a paso: cómo dibujar un ojo realista (donde la pupila pide ese negro absoluto del carboncillo) y cómo dibujar labios realistas, con la comisura trabajada exactamente con esta técnica mixta.
Tres consejos prácticos que me habría ahorrado años de frustración si me los hubieran dado antes:
- Apoya la mano sobre un papel intermedio (un folio doblado, un trozo de calco). Es el gesto más simple y el que más manchas evita.
- Retira excesos con goma moldeable, no con goma dura. La moldeable levanta el pigmento sin arrastrarlo, la dura lo empuja hacia los lados y ensucia zonas limpias.
- Fija por capas, no de golpe. Pulveriza el fijador a 30 cm de distancia, en pasadas cortas, dejando secar entre capa y capa. Un fijador aplicado en una sola pasada gruesa oscurece los tonos claros y crea manchas.
Soluciones a problemas comunes del carboncillo
Evitar manchas en la mano y el papel. Además del truco del papel intermedio, procura trabajar de arriba abajo y de izquierda a derecha si eres diestra (al revés si eres zurda). El pigmento suelto siempre viaja con el roce, así que si trabajas contra el sentido natural de tu mano acabas arrastrando polvo a zonas ya terminadas.
Cómo borrar o aclarar el carboncillo. Para borrar zonas grandes, usa un trapo de algodón seco o una brocha de cerdas suaves. Para aclarar sin borrar del todo, la goma moldeable amasada en forma de punta funciona como un pincel al revés: retira pigmento con precisión de milímetro. Para blancos absolutos, tras el fijador puedes recurrir a un lápiz blanco de tiza o incluso a un poco de goma blanca líquida.
Cómo fijar correctamente. Yo uso fijadores en aerosol específicos para carboncillo (marca Sennelier o Talens), nunca laca del pelo, que amarillea el papel con el tiempo. La regla es: distancia de 30 cm, pasadas cruzadas, tres capas finas mejor que una gruesa. Si vas a seguir dibujando encima, fija después de cada fase importante, no solo al final.
Y si quieres ir más allá del carboncillo y aprender el rostro completo, en nuestra guía completa de dibujo realista te enseño a dibujar ojos, boca, cabello y piel realistas con métodos probados, explicados con el mismo paso a paso de este artículo.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre carboncillo prensado y carboncillo en rama?
La diferencia principal es la composición y el comportamiento sobre el papel. El carboncillo prensado es polvo de carbón mezclado con un aglutinante (goma arábiga o arcilla), lo que lo hace más denso, más oscuro y más resistente al borrado.
El carboncillo en rama (o de ramita) es una ramita de sauce o brezo carbonizada sin ningún añadido. Es más frágil, más porosa y suelta pigmento con muy poco esfuerzo. Se difumina prácticamente con el aliento y se borra con un trapo.
En la práctica: usa la ramita para bocetos y planteamientos, y el prensado (o el lápiz carboncillo) para el trabajo de acabado y los negros profundos.
¿Cómo fijar un dibujo a carboncillo sin oscurecer los tonos?
La clave es aplicar el fijador en capas finas y a distancia. Coloca el dibujo en vertical, pulveriza a unos 30 cm en pasadas cortas y cruzadas, y deja secar al menos 5 minutos entre capa y capa.
Un fijador aplicado de golpe empapa el papel y arrastra el pigmento suelto hacia las zonas claras, oscureciéndolas. Aplicándolo por capas, cada pasada fija solo la superficie sin mover el resto.
Usa siempre fijador específico para dibujo (Sennelier o Talens), nunca laca del pelo: los polímeros que contiene amarillean el papel con el tiempo.
¿Puedo combinar carboncillo con lápiz grafito en el mismo dibujo?
Sí, y de hecho es una técnica que uso constantemente en mis retratos realistas. Pero hay una regla que no admite excepciones: primero el grafito, después el carboncillo. Nunca al revés.
El grafito forma una capa brillante y lisa que rechaza pigmentos secos posteriores. Si aplicas carboncillo sobre grafito, se agarra sin problema. Si aplicas grafito sobre carboncillo, resbala y no marca.
El orden ideal es: encaje con grafito HB, medias tintas con grafito 2B-4B, sombras con carboncillo Pierre Noire y negros absolutos con Charcoal o Nero.
¿Qué papel es mejor para dibujar a carboncillo?
Necesitas un papel con grano medio y gramaje mínimo de 160 g/m². Los papeles demasiado lisos no retienen el pigmento y los muy gruesos comen los detalles finos.
Mis dos referencias habituales son el Canson C à Grain de 190 g/m² (grano fino y regular, ideal para retratos) y el Fabriano Ingres de 160 g/m² (grano más pronunciado, muy bueno para estudios expresivos).
Evita el papel de fotocopia y los bloc escolares baratos: el pigmento no se agarra bien, y cuando quieras difuminar acabarás rompiendo las fibras del papel.
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